lunes, 1 de agosto de 2016

Happyland. Parte 4




ACTO IV
Se abre el telón y aparece una plaza grande, simulando ser el espacio público de la ciudad. El canto de los pájaros y la brisa suave entonan la melodía de la mañana. Un tablado enorme se sitúa en el centro de la plaza. Un poco más atrás, una gran muralla con destellos rojos se levanta. Al fondo, el palacio de Dexter, con dos banderas negras y grises alzadas a cada lado del balcón. Varios guardias se alinean mientras recorre la atmósfera un silencio abrumador y decadente. Se oyen voces desde lejos. Dos guardias conversan sutilmente a las puertas mientras el general Zander y Dexter charlan animadamente en el balcón.

ESCENA I
SOLDADO 2: Este silencio...me agobia.
SOLDADO 1: (Gira la cabeza a su compañero) Ya se ha roto.
SOLDADO 2: Se avecina...tormenta.
SOLDADO 1: ¿Tú crees?
SOLDADO 2: La huelo.
SOLDADO 1: (Gritando fuertemente) ¡Soldados! ¡Armas!
(Se oye un ligero movimiento de rifles y empiezan a redoblar tambores)
SOLDADO 2: El jefe está hablando con Dexter ahí arriba.
SOLDADO 1: No tardará en bajar. Te lo aseguro. (Al resto de la guardia) ¡Avancen!
(Ligero movimiento de pies)
SOLDADO 1: ¡Apunten!
(El redoblar cesa)
SOLDADO 1 (A su compañero): Esta vez no es como las demás.
SOLDADO 2: El amanecer...es símbolo de muerte.
(Entran los artistas manifestantes con Jack y Giselle a la cabeza, todos maquillados de payaso)
SOLDADO 1: No puede ser...
SOLDADO 2: Son más de treinta. Podremos con ello.
SOLDADO 1: ¿Te has fijado bien?
SOLDADO 2: ¿Qué?
SOLDADO 1: Ella. ¡Mírala!
DEXTER: (A la multitud) ¡Giselle! ¡Hija mía!
(Asombro general y confusión)
JACK: (A Giselle) ¿Eres la hija del dictador de Líbera? ¡Maldita traidora!
GISELLE: Jack...ahora lo recuerdo... ¡Ya recuerdo quién soy y de dónde vengo!
DEXTER: ¡Hija mía! ¡Te creía perdida! ¿Por qué no me hiciste caso y volviste a casa en vez de correr hacia el bosque llena de desesperación y angustia? ¿Acaso no te di todo lo que querías en tu infancia? ¿Por qué me partiste el corazón confesándome que estabas de parte del pueblo? ¡Una hija tan honrada como tú nunca debe cuestionar el trabajo de su padre!
(Gritos varios de los artistas)
DEXTER: ¡Silencio, desgraciados! ¿Quién sois vosotros para levantarme la voz o para protestar? ¡Yo fui quien levantó esta ciudad de la miseria, maldita ciudad perdida en las montañas sea! ¡Yo fui quien os dio un trabajo digno y un motivo por el que vivir! ¿Y así me lo agradecéis? En vez de callar como ovejas, montáis el circo en mi propia casa.
JIMMY: ¿Y quién eres tú? ¡Ya sé! ¡Un viejo endemoniado que priva de libertad a la gente! ¡Bastardo!
DEXTER: ¡Guardias, apresadlo!
(Dos soldados cercanos detienen a Jimmy)
JACK: ¡Alto! (A Dexter) Devuélvenos a Cygnus. ¡O haremos que este palacio se caiga piedra a piedra!
DEXTER: ¿Te refieres a ese carnicero místico? ¡Más que fusilado está! Y bien me reí cuando vi cómo le agujereaban todas las partes de su podrido cuerpo.
(Silencio)
ALEXANDER: ¡Cygnus, amigo mío! ¡Que carne picada manejaste toda tu vida y en eso te has convertido!
DEXTER: ¡Devolvedme a mi hija y os dejaré libres por esta vez!
GISELLE: ¡No! ¡Ahora estoy con ellos! ¿Cómo te atreves a manipular los corazones y las mentes de esta gente, padre? Me escapé de casa porque prefiero llenarme mis vestidos de barro y lluvia a vivir bajo el mismo techo que un tirano. ¡Tú y tu poder cavaréis la misma tumba!
DEXTER: ¡Guardias! ¡Traed a mi hija conmigo de inmediato! Y si hacen falta unas cuantas bofetadas para domarla, que corra la sangre de mi cuenta.
(Giselle, antes de verse entre los brazos de la guardia, escapa calle arriba)
GISELLE: ¡Todo el pueblo se enterará de esto!
DEXTER: ¡No dejéis que se escape!

ESCENA II
GISELLE: (Gritando estruendosamente) ¡Gentes de Líbera! ¡Despertad a vuestros hijos y a vuestros conyugues! Haced las maletas y marchad de esta ciudad como cobardes si no queréis luchar por vuestra vida y por vuestra libertad. Hace años me creó un monstruo, el dictador que ahora os engaña y controla, que ni me hizo feliz ni cuidó de lo que más quería.
(Varias personas se asoman a la puerta de su casa)
GISELLE: ¡Acompañadme con puños y miradas serias! ¡Recobremos lo que es nuestro y acabemos de una vez con esta tiranía! ¡Vamos a demostrarles a esos bellacos que el corazón del pueblo tiene más fuerza que el cerebro de cualquier líder!

ESCENA III
(Entra Giselle con un gran grupo de gente. Contemplan como algunos artistas se intentan defender de los ataques de los guardias)
JACK: ¡Agobiadísimo Dexter! Quisiera decir unas palabras antes de mi futura ejecución. Ahora que todos estamos presentes.
DEXTER: ¡Primero mi hija!
JACK: ¡Ahora mandamos nosotros! O me da el permiso, o no volverá a ver a su hija.
GISELLE: (A Jack, susurrándole) ¿Se puede saber que estás haciendo, loco?
(Silencio. Cinco segundos después, Jack se sube al tablado y se dirige a los guardias)
JACK: ¡Amigos! Aunque mil veces nos disparéis o golpeéis con vuestras armas, el daño físico no es comparable a la brecha que han abierto en nuestros corazones. ¿Qué necesidad tenemos de ser marionetas del Gobierno? ¿Qué necesidad tenemos de vivir bajo una dictadura que lo único que nos proporciona es dolor, sufrimiento y represión? Cuando yo era joven tanto mi madre como mi padre murieron ejecutados por defender su libertad. Y hoy vengo para vengar su muerte. Pero, tranquilos, no llevo ningún rifle o escopeta escondido tras el chaleco. Tampoco una navaja o un cuchillo para rebanar cuellos. Siento decepcionar a mis amigos los artistas, pero el arma más poderosa que llevo encima ahora mismo es mi palabra.
(Silencio absoluto)
JACK: Y la llevo encima porque considero que es el arma más poderosa que existe en todo el mundo. Con una palabra podemos expresar el sentimiento más bello del mundo y profanarlo a la vez. Con una palabra podemos rendir sumisión o alzarnos en insurrección. Con una palabra...se crea el mundo. Y se destruye. ¡Y hoy aquí lanzo a los cuatro vientos mi arriesgada confirmación de que la palabra es el único poder triunfal sobre la Tierra! Toda arma de fuego o blanca es inútil ante el poder de las palabras. Con ellas, somos mucho más poderosos. Y eso es lo que os quiero enseñar. Hubo una vez en que vosotros, valientes guerreros del lado equivocado, fuisteis escogidos para defender Líbera. Pero precisamente estáis defendiendo a la bestia que poco a poco está acabando con ella. Somos nosotros los que necesitamos defensa. Y aun así, nos maltratáis a palos. ¿No os dais cuenta de que Dexter os come la cabeza y os llena la mente de errores? ¿No os habéis parado a pensar que su poder no son las palabras, sino la guerra y su ego? ¡Quien se cree líder de una línea de seguidores está destinado al fracaso, a su propia destrucción! Pero, ¿sabéis lo que os digo? Que todo su cuerpo y alma es una coraza. El verdadero Dexter murió hace mucho tiempo. El líder, al darse cuenta de que su camino es equivocado, cae irremediablemente. Por lo tanto, su corazón se llena de oscuridad y se destruye, dejando la piel solo. ¡Y luego nos hace cree y os hace creer que todavía sigue en pie, como un valiente! ¡Abrid los ojos y ved de verdad a quien tenéis delante! ¿Quién es él? ¿No os dais cuenta? Es una persona más, como nosotros. ¡Una persona normal y corriente! ¡Como el resto! ¡Igual!
(Se oye un disparo)
JACK: ¡No!
ZANDER: Ya basta, payaso de circo.
JACK: ¡Jimmy! ¡Jimmy!
(Jack acude a los brazos de su amigo, el cual está herido de bala)
ZANDER: Tranquilo, bufón, no creo que mucha gente lamente su pérdida.
JIMMY: (Sin fuerzas) Jack...lo hemos conseguido...(Vuelve a su mundo) Oh, dios...me desangro...rojo...como las rosas...como mi nariz postiza...(Vuelve en sí) Jack...amigo...hasta el final...diles a los niños pobres que gracias...por darme compañía...cuando estaba solo...(Muere)
(Agitación de soldados)
ZANDER: ¡Toma un rifle! Y apúntame a la cabeza. ¡Bum!
(Jack coge el arma y mira fijamente al general, conmocionado por la muerte de su amigo)
ZANDER: ¿Ves? No eres capaz de hacer nada. ¡Eres un vulgar cobarde!
(En un rápido movimiento, el general agarra por el brazo a Giselle y le rodea el cuello)
ZANDER: ¿Y ahora, Jackie? ¿Podrás apretar el gatillo?
(Los soldados, dándole la espalda a la multitud, se encaminan a paso rápido hacia el palacio de Dexter)
DEXTER: ¡Qué hacéis, descelebrados! ¡No es a mí a quien debéis atacar)
ZANDER: (Gritando a pleno pulmón) ¡Volved, soldados! ¡Retroceded vuestros pasos o lo lamentaréis!
(Las dos últimas filas de soldados apuntan amenazantemente al dictador. Otros tres suben al balcón y lo apresan fuertemente. Dexter, derrotado, baja la cabeza)
DEXTER: ¡Oh, cielo santo! Aquí y ahora he perdido, siendo traicionado por mis propios hombres. ¡Qué fuerza tan poderosa puede que tengan las palabras que dices, payaso, que alteran lealtades y envenenan corazones! ¿Y ahora qué? ¿Me ejecutarán por todos los muertos que han comido tierra por mi nombre? Si queréis ejecutarme, hacedlo con mi hija, pues el no verla ya es suficiente castigo. ¿Perdón? ¡No pediré perdón por algo que yo consideraba lo correcto! ¡Jamás!
JACK: (A Zander): Suelta...a Giselle.
(La multitud se abalanza sobre el dictador, asaltando el palacio de manera violenta)
GISELLE: (Entre lágrimas) Al menos...(bajando la cabeza) lo intenté, Jack.
JACK: Giselle. Mírame. Eh. (Sonríe) Eres la persona más valiente que jamás vi. Ahora sé que la naturaleza del ser humano es individual en cada persona. A pesar de que la naturaleza de tu padre era la maldad y la represión, tú elegiste no seguir ese camino. Valentía y coraje son los lingotes de oro que adornan tu alma, Giselle. En ti reside la virtud y la libertad. Movilizaste a casi todo un pueblo para enfrentarse a la persona que te vio nacer. No traicionaste tus ideales. Ni la gente que desde el principio te abrió los ojos.
ZANDER: ¡Ni una palabra más!
(Giselle saca una daga que tenía escondida, mientras Zander la empuja hacia delante para posteriormente, dispararle)
JACK: ¡No! ¡No!
GISELLE: General, antes de que la podredumbre de tus sucias manos me perfore la espalda, yo me bañaré en sangre gracias al poder de la daga. Seré yo y no tú la que tenga el honor de haber asesinado a la hija rebelde del dictador. ¡Non moriar!
(Giselle se clava la daga y se cae de rodillas, ante la atónita mirada de Zander)
GISELLE: Te quiero, Jack. Por la libertad de Líbera...has...t...a...el...f...
(Jack acude a sus brazos, ya inertes. Mientras, Zander huye entre la multitud)
JACK: ¡No morirás hoy en mis brazos ni estampada en el suelo, Giselle! El mundo te recordará como la bella heroína que espantó al monstruo que quiso acabar contigo. Monstruo que por allí huye, asustado como un perro, con el rabo entre las piernas. ¡Qué paradoja! Que Líbera hoy nazca y tú hoy mueras. Triste muerte que lleva a la nada, y la nada, nada es. Que no se engañen mis ojos con vidas eternas que alimentan el miedo que el hombre tiene a morir. ¡Cuando se expira, se deja de existir! Pero una cosa más, quiero decir. Que nunca se olvida el recuerdo, que siempre perdura. Hoy, Giselle, has muerto siendo una guerrera. Y serás recordada como la principal amazona que, con sus gritos de libertad, alentó al pueblo a conseguir el fin de su esclavitud. Tu padre, eternamente llorará tu pérdida, y se arrepentirá mil veces de haberte tenido y otras mil de no hacer nada para que tú volvieras a sus pies. Ve y únete con mi amigo en algún lugar, venciendo a la nada. Y que los dos seáis muy felices en esa realidad paralela, en esa otra oscura dimensión, o quién sabe si llena de más luz que esta. Descansa en tu lecho eterno mientras yo me encargo de gritar a los cuatro vientos tu nombre. ¡En tragedia acabó la historia de Líbera! Pues siete mil milenios de luto pondré en este lugar para que todos te recuerden, y así puedas seguir viva. Pues no hay mayor honor que saber que una mujer tan valiente y tan fuerte como tú nos recordó que una de las cosas más importantes que hay en el mundo es la lealtad y fidelidad a lo que siente el corazón. Omnes una manet nox.
(De fondo se oyen los gritos de los habitantes de Líbera, entonando la canción de Happyland, eufóricos por ser de nuevo, libres. Mientras tanto, Jack llora sobre el cadáver de Giselle mientras esta duerme para siempre)
FIN

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